miércoles 7 de mayo de 2008

La inmigración en Zaragoza - Sobre resignaciones en la calle Ávila

Ermenegildo bebe cerveza dentro de la peluquería Paty.
Sentado frente a la puerta, con el pies en alto, se le ilumina la cara cuando entra alguien.

Lleva un par de meses en España. Recién cumplida la mayoría de edad, ha conseguido llegar a España desde Guinea Ecuatorial para buscarse la vida. De momento, ayuda a su prima Paty en la peluquería.


"¡No entiendo cómo piden 14 o 15 euros por cortar el pelo!¡Yo corto el pelo por 8 euros!"


Hoy no ha entrado ningún cliente en todo el día.

Sólo Paty se asoma al interior cada poco para vigilar si su hijo sigue dormido en el carrito.




Paty sólo se deja fotografiar si le dejas 15 minutos para maquillarse. Retira los utensilios de peluquera y se come el espejo con su cajetín de pinturas. Se mira a sí misma, como resignada, y repasa las cicatrices de cortes de su cuello y cara:


"¿Lo vas a publicar? Podrías habernos avisado..."


Lleva tres años en España y por fin ha conseguido alquilar un local de la calle Ávila. Es amplio y de techo alto, y acaban de pintar las paredes de amarillo. Ya maquillada, coge varias pelucas del escaparate y las adecenta con mimo.


Ermenegildo, mientras, barre risueño y con la mirada fija balbucea:


"¡El otro día hasta vino la tele y nos sacó!¡Peluquería Paty!"


Ella, inmóvil, sólo mira a la cámara, como buscando huir por el objetivo.


domingo 4 de mayo de 2008

La plaza de la Romareda se inaugura tras dos años de obras.

El espacio se abre con 10 meses de retraso y 3,5 millones de desfase económico. La plaza suscita las primeras quejas ciudadanas.


La nueva plaza de la Romareda fue inaugurada el pasado martes 29 de abril por el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, y el concejal de Urbanismo, Carlos Pérez Anadón. El espacio consta de 25.000 metros cuadrados de superficie peatonal y un aparcamiento subterráneo de 1.505 plazas. La obra, en la que se han invertido dos años de trabajo y 38,4 millones de euros, se ha inaugurado con dos años de retraso y 3,5 millones de sobrecoste, sufragados con la ampliación del tiempo de explotación del aparcamiento a la empresa Isolux-Corsán. La puesta en marcha del aparcamiento subterráneo tardará aún un mes, según explicó el director general de la división de aparcamientos de Isolux-Corsán, Fernando Pire, debido a los trámites de homologación de los elementos de seguridad del complejo.

El nuevo espacio peatonal, de 368 metros longitud y 66 metros de ancho ha sido configurado como un plano sin interrupciones, situándose en la franja central cuatro quioscos, un espacio de juego infantil, así como varias zonas verdes y láminas cuadrangulares de agua. Estos quioscos –construidos de madera, acero y cristal- serán un restaurante, una terraza y una agencia de viajes, quedando el cuarto de titularidad municipal y destinado al ocio infantil y juvenil. También se han plantado más de 400 árboles (magnolios, tilos y laureles) y más de 600 setos arbustos de flor olorosa que aportan frescura y que contrastan con el gris del pavimento de granito. Destaca también la presencia de la escultura “El Florero”, del artista valenciano Manuel Hernández Molpó.

Por otro lado, una de las novedades más llamativas y características de la plaza son las farolas, inclinadas algunas de ellas. Diego Cano, arquitecto responsable de la obra, afirmó que con ello se pretende generar “el efecto de un bosque”. Así, las primeras quejas de los ciudadanos, sobre todo por parte de la tercera edad, han venido motivadas por el diseño de las farolas o la escasa comodidad de los bancos.

En la ceremonia de inauguración, Juan Alberto Belloch destacó que con esta obra, impulsada en la pasada legislatura por su teniente alcalde de Urbanismo, Antonio Gaspar, “se ha dado el salto de un espacio asfaltado del siglo pasado a un entorno ciudadano de gran calidad del siglo XXI”. El alcalde añadió que “esto es lo que le está ocurriendo al conjunto de la ciudad” asegurando que es “la calidad” lo que preside las más de 300 obras que se han llevado a cabo con motivo del proceso de transformación que vive Zaragoza ante la Expo, y que han supuesto una inversión directa de 2.300 millones de euros.